La pasión que le gana al partido más difícil: cuando la vida y el fútbol se abrazan

por administrador 14 de Octubre de 2026

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    En pleno campeonato argentino de futbol para veteranos, en la ciudad de Cipolleti, se acercó el “Luchi” González, conmovido, diciéndome que hay un jugador que está atravesando un difícil momento de salud y está participando en el mismo, para  Tres Arroyos.

    Escribí este relato luego de hablar con él, Diego Gustavo Giuliani, una semblanza de su vida, de su salud, de su familia, de sus amigos, no quise profundizar sobre su enfermedad, sino el deseo de vivir, de jugar al futbol, de pasar momentos amargos a felices, como ponerse los “cortos” y entrar a la cancha.

    La pasión por el futbol

    Hay historias que trascienden el resultado de un partido, la tabla de posiciones o una copa en juego. Son esas historias que se escriben con el alma, donde la verdadera victoria es haberse negado a bajar los brazos.

    En las canchas del fútbol para veteranos no solo se corre detrás de una pelota; muchas veces se corre detrás de la esperanza. Ese es el caso de este querido jugador que, tras enfrentar un diagnóstico impiadoso de cáncer, decidió que su partido principal no iba a jugarlo desde una cama.

    Con los cuidados necesarios, el respaldo incondicional de los médicos y el empuje anímico de sus amigos y su familia, volvió a pisar el verde césped. "No quería una vida limitada", confiesa con esa entereza que solo dan los años de experiencia y la convicción de que cada día cuenta. El fútbol, ese viejo aliado de potrero, se convirtió en su terapia, en su espacio de libertad y en la excusa perfecta para seguir sintiéndose vivo.

    Pero la resiliencia de este luchador no se queda solo en el terreno de juego. Afuera, de la mano de su esposa, logró coronar otro de los sueños más grandes de la vida: terminar la casa propia. Un hogar construido ladrillo a ladrillo, con esfuerzo, amor y la certeza de que, aun en los contextos más difíciles, cuando hay un proyecto compartido y ganas de salir adelante, los obstáculos se van achicando.

    Hoy, ver a este veterano en la cancha es una lección para todos. Nos recuerda que “la pelota sigue rodando, que la familia es el refugio más seguro y que la pasión, cuando es verdadera, no hay enfermedad que logre apagarla”.

    Un mensaje de esperanza

    “Jugué en primera, siempre con un montón de recaudos, por ahí teniendo etapas bien y otras mal, pero siempre sosteniéndome en el futbol, siempre bien de la cabeza, porque lo principal y así lo creo desde el primer momento, que si yo tenía la fuerza y las ganas podía hacerlo”.

    Es hincha de Belgrano de Córdoba, con la pasión de ser simpatizante recorrió el país. Viendo futbol para mí es la parte más importante en mi vida, Y aquí estoy en el campeonato argentino, en Cipolleti, me encantaron las canchas, la gente, la atención de los organizadores. Son poquitos días, y los pasamos bien”, finalizó.

    Nos abrazamos al finalizar la charla y lo veo alejarse, con el bolso al hombro, tranquilo y me quedo pensando. Ya sin los botines puestos, lo llevaba en sus manos, quizás con orgullo porque decidió no rendirse jamás.

     

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